martes, 3 de abril de 2012

Bienvenida Paulina....


La expectativa era mucha. Desde hace días se venía cocinando el gran acontecimiento. Las mujeres andaban histéricas, en especial desde que fue revelado el sexo de la bebé: mujer. La naturaleza, que durante décadas se ha empeñado en hacer de las Valencia un matriarcado incontestable, le daba una nueva razón de celebración. Su juntaron, murmuraron en facebook una reunión tan alegre como un carnaval. Todas, en especial ellas que todo lo celebran, le estaban haciendo una previa de honor. Si otra Valencia habría de llegar al mundo, ellas, herederas de un espíritu indomable, serían las encargadas de dar, al menos, con los primeros suspiros en el nuevo mundo, en este mundo, su energía que ha sostenido durante décadas no solo a ellas mismas, sino a todos los demás que a su lado hemos caminado y hemos sobrevivido gracias a su contacto.

Pues bien Paulina, has llegado. Es posible que hayas escuchado revolotear esta colmena de abejas incansables que son las Valencia. Acostumbrate, ese será el sonido de muchas veladas, te estarán cuidando en las noches hasta que te duermas, le darán su brazo a tu querida madre cuando esté cansada. Te podría hablar de todas, pero gastaríamos tiempo innecesario, así que puedo resumir todo ese exceso de cariño en dos personas: tu mamá y tu abuela. No es necesario que haga hincapié en las cosas evidentes como que te adoran con el alma, y si fuera necesario más, entonces pondrán los riñones sin chistar. Eres alguien que han esperado por años. No ahora, o hace unos meses cuando decidió tu mamá que vinieras. Eres la guía que durante años las llevó por un camino de duros tropezones, pero que al final siempre tuvo el mismo objetivo: la familia. No están llenos de monedas, que nunca te faltarán,querida, pero ten la confianza que te acompañarán hasta su último aliento. Y te digo, yo que he sentido lo mismo, que ese es el tesoro de la vida. No habrá dinero que pague esa pasión. Por ahora, solo percibes en los minutos –pocos según me han contado- que estás despierta, que te cargan, que te llevan, que te cantan (aunque cuando tengas los años suficientes deberías solicitar que paren de hacerlo) Pero después, sentirás, muchos años después, que a pesar de los años y de muchas derrotas, su voz permanece firme y con el amor intacto. Por ahí verás a tu abuela querida, Gisela, más feliz que nunca con este milagro que se ha puesto tu nombre. Pues así verás igual a tu mamá dentro de algunos años. Y te garantizo, querida Paulina, prima querida, que no hay valor más grande en el sinuoso camino de la vida que ese afecto eterno.

Yo por mi parte me sumo a la celebración. En la distancia te observo en fotos y no puedo parar de darte las gracias por que le (nos) has devuelto algunas sonrisas que se nos habían perdido en los últimos años. Eres hermosa, no podía ser menos (gracias a Dios, hasta ahora no te pareces a tu papá). Yo y mi esposa te damos la bienvenida a esta familia, al menos a la mía que también tiene orgullosamente el Valencia en el aviso de la entrada. Ahí te dejo a tu tío Andrés, el ser humano más noble y grande que ha parido la tierra para que te enseñe, entre muchas cosas, el valor de la amistad. Y a tu tía Susana, la dulzura de la casa, deberás aprender que a pesar de todas las circunstancias, buenas o malas, la sonrisa es lo último que se deja de regalar. Estas en excelentes manos querida niña, has llegado a una familia de personas increíbles, festejamos, celebramos, sonreímos. Gracias por devolvernos la fiesta, gracias por devolvernos la ilusión.

Gracias por llegar.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Muchas Gracias, Alonso


Ahora lo vi acostado al lado de un matorral de flores rojas en el Jardín Botánico. Antes lo había visto atravesar una cortina de agua en el Parque Bicentenario y muchas otras veces lo tirarse en piscina de pelotas con los niños en las escuelas populares del deporte que coordina el Inder. Es Alonso Salazar, el Alcalde de Medellín que en dos semanas se va para dejarle el cargo a Aníbal Gaviria, un tipo desabrochado, valiente y honesto que gobernó a una turbulenta ciudad sin perder la cabeza.

La foto la vi en un perfil en el que el periodista Gustavo Gómez se quedó corto en El Espectador. Una semana antes la revista Semana lo entrevistó y el Tiempo también sacó un informe bastante completo sobre su labor como Alcalde. Ni Char, el popular barranquillero tuvo tanta prensa al final de su mandato, ni Clara López que intentó salvar del desastre a Bogotá estuvieron en la mira de los principales medios nacionales, fue Salazar, un periodista convertido en político por necesidad que ahora comienza a recibir las cortas mieles de la victoria en una gestión que estuvo empañada por los criminales habituales y la envidia corrompida de los que se están convirtiendo en los perdedores de siempre. Y es que Alonso, desde que le pusieron la banda de alcalde, le tocó remar contra la corriente en especial con algo que venía con él mismo: no era Fajardo, su antecesor y ex jefe, que tenía a medio país deslumbrado con su carisma y con el cambio estético que le había dado a Medellín: todos hablaban de las maravillas de los Parques Biblioteca, de Explora, de los colegios, y él, con su pinta de actor francés, convencía a todos de que estábamos viviendo en el paraíso “Pasamos del miedo a la esperanza”, se leía hasta en las silletas.

Y Alonso recibió esa idea de Medellín sabiendo que eso no era tan cierto, que debajo del tapete de la estética rutilante se estaba cocinando una explosión social que en cualquier momento le estallaría en la cara. Sin embargo, con la certeza de estar haciendo las cosas bien y cómo eran, se trazó las metas de su gobierno y no claudicó un instante, por eso Medellín puede decir que es más justa, el gobierno de Alonso dedicó gran parte de su patrimonio monetario y político en trabajar en los sectores populares como se debe, no con limosnas populistas, sino con apoyo a los procesos de transformación. Medellín Solidaria debe ser un plan que no puede ser descontinuado. Construyó las viviendas que ni Fajardo, Gómez, Pérez, Flores y Ramos construyeron en sus mandatos y puso tres nuevos Parques Bibliotecas a funcionar, entregó un puente renovado, un megapuente a punto de entregarse, continúo el ideal de Compromiso Ciudadano de Medellín la Más Educada con una aplicación audaz, Jardines de Buen Comienzo que deben ser ejemplo en el país.

Pero entonces, cuando tenía todo esto para empezar ejecutar lo planeado, 2.000 asesinatos por el control del microtráfico lo pusieron contra las ruedas y este es para mí, el gran legado de Alonso Salazar para la historia de la ciudad: no se dejo amedrentar. Que lo tengan claro los habitantes de Medellín, el problema de la criminalidad en las comunas no lo arregla el alcalde en menos de seis meses, pero el gesto de Alonso de enfrentarse cara a cara con el Cebollero, con Valenciano, con Sebastián, denunciar y no amangualarse con los capos y lameperros fue un ejemplo de valentía que debería ser copiado por los políticos y funcionarios de turno que se venden por una cuatrimoto. Cada cinco meses Uribe venía y hacía un Consejo de Seguridad, y los crímenes se iban al cielo y Salazar, solo, después de que se desvanecía la polvareda que dejaba el presidente, porque la policía no podía hacerle caso en nada, tenía que ir a poner el pellejo y la cara en las comunas y decirle a los habitantes cagados del miedo que ahí estaba él, el Alcalde, que efectivamente, no estaban solos. Yo lo vi conversando con mucha gente, dando tranquilidad, abrazando señoras conmocionadas porque no podían ir al centro sin que lloviera bala del cielo, lo que no hizo ni Uribe, ni Pérez, y me perdona, ni Fajardo. Si algo no me queda duda es que Gaviria ganó las elecciones por esa valentía de Alonso, porque fue y le puso la cara a todos por allá, diciendo que tal vez no hay policía ni ejército que los defienda, pero Alcaldía sí.

Y cometió errores, muchos. Es casi imperdonable que en su mandato Metroplús no avanzara ni un centímetro y que se esté repitiendo la misma historia del metro. A pesar que Metroplús era un empeño de Uribe, Salazar tenía el deber regional de sacarlo adelante, pero no tuvo la misma osadía que para resolver los problemas de seguridad, además que si lo lograba iba a lograr lo que no ha pasado en ninguna ciudad del país: un verdadero sistema integrado de transporte.

Otro error, es que a pesar de no contar con el carisma de Fajardo, su dialogo debía ser con todos los estamentos de la ciudad. A un alcalde que se estaba batiendo en los pantanos belicosos de las comunas era más fácil que los dueños de la ciudad le hicieran más caso con el tema de la responsabilidad social. Medellín, para ser justa, necesita un dialogo real entre todos sus estamentos y tal vez como nunca Alonso era el tipo adecuado para que los ricos no se gastaran sus recursos en folletos y libros educativos y lo invirtieran en programas de emprendimiento social que tanto se necesitan en Medellín.

Pero seguramente su legado servirá para su absolución. Yo personalmente me declaro Alfonsista, que cree que los cambios sociales se hacen en la calle, con la convicción de la educación, la salud y la vivienda digna como ejes del cambio, con la valentía de efrentar con honestidad a los violentos y que por encima de todo, a la gente nunca se la deja sola, y mucho más cuando los criminales han declarado una condena de muerte a la ciudad que tanto se quiere. Ahora se irá por la puerta grande, ojalá le den gracias, porque durante sus cuatro años no dejó caer la ciudad y la construyó con mucha dignidad.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Hawai no es el paraíso


Se viene hablando hace rato de esta película. Hace algunos meses, cuando la publicidad de las revistas le dedicaba cuartillas enteras a “Los Idus de Marzo”, la mayoría de los críticos y periodistas llevaban su atención sobre el inminente estreno de The Descendant. La mayoría de los críticos acertaban en decir que la verdadera actuación brillante de George Clooney no era el empeño político de Idus (La cual produce y dirige), sino en esta especie de comedia que no es tan comedia, pero tampoco drama, en fin, algo que todavía no me termina de cuadrar y ya hace cuatro días que la vi.

Pero hay un dato que se necesita poner en contexto antes de entrar en detalles: su director, Alexander Payne. Hace siete años este hombre originario de Nebraska sorprendió (Aunque ya había ganado el Oscar con About Schmidt) con la exquisita película de 2004, Sideways (Entrecopas) que narraba la relación de dos amigos durante un recorrido por el Napa Valley. Sin embargo, a pesar que su nombre se reveló como uno de los más prometedores de la industria, Payne decidió dedicarse a otros proyectos que lo alejaron de las candilejas de Hollywood. Ahora regresó con esta película, en la que se arriesga, entre otras cosas, a poner al glamouroso Clooney como otro mortal más.

Y lo logra. La historia es simple: Matt King (Clooney) es un abogado norteamericano que vive en Hawai y aquí la primera bofetada de esta película que no se detiene a la hora de los golpes bajos: La Hawai que se muestra es un lugar gris, taciturno, sucio y que nada corresponde al paraíso de las agencias de viajes. Es un lugar donde dan ganas de salir corriendo y ahogarse en ese mar transparente y turquesa. Y no solo eso, Payne, casi como una burla cruel, nos pone en el último lugar donde nos gustaría estar en Hawai, en un hospital, al lado de una mujer que ha caído en coma debido a un grave accidente en Snowboard y quien es la mujer de King. Mientras esto pasa, Clooney además debe procesar toda la información necesaria para vender el último terreno virgen de Hawai que pertenece a su familia y que lo hará inmensamente rico.

Y es aquí donde Payne nos regala la única caricia de la película, una aparición tan bella y sexy como la salida del mar de Ursula Andrews o las faldas al aire de Marilyn Monroe, pero que basta para que el sabor raro de lo que viene sea digirible: Shailene Woodley, quien interpreta a Alexandra, la hija mayor de King y que le revela a su padre el gran secreto y lo que define la película: que su madre, la cual esta desahuciada por los médicos, le puso los cuernos con un vendedor de finca raíz, que a su vez tiene interés en el negocio de las tierras de King. Y es aquí donde empieza una extraña película donde Clooney corre como un pingüino y donde todas sus fanáticas pueden desmayarse de la impresión de ver a su galán en semejante situación de descompostura; donde la hija rebelde no es tan rebelde, donde la madre no es tan madre, donde la venganza no se consuma, pero que mientras todo intenta que pase sin que realmente pase, Payne quiere mostrarnos en verdad que somos un proceso interno de complejas sensaciones. Ya lo había hecho Sam Mendes con American Beauty, no somos lo que aparentamos, somos lo que vivimos a cada momento y en eso parece radicar esta gran versión sobre la muerte, la vida y la traición: no somos una película de Hollywood donde pasan cosas extraordinarias, sino personas que cada día deben luchar por sacarse ellos mismos adelante con todas las miserias posibles y con todos sus valores exprimidos al máximo.

Por supuesto los críticos tienen razón: Clooney firma la mejor actuación de su carrera, por dos razones en mi concepto. Una porque carga tranquilamente el peso de la película en su definición, Clooney no es Clooney, no es el seductor y dandy, es un tipo que se pone camisas feas, que entra al baño, que la mujer lo engaña, que corre sin elegancia, pero que también lucha, que no se vende por un puñado de dólares, que mantiene intactos sus valores a pesar que en menos de una semana –más o menos el tiempo de la narración- su familia se va al piso y dos, porque rompe con el estereotipo de los actores dramáticos o enfermos como al autista de Hoffman o el enfermo mental de Hopkins o el desquiciado boxeador de De Niro que tanto gustan a la Academia.. Si algo le faltaba a Clooney era quitarse ese aura de galán que lo había enrollado, que no se quitó en Idus –es un candidato a la Presidencia de los Estados Unidos- y que aquí, se comporta como un tipo común y corriente.

Es una película para recomendar? Sí, pero hay que aclarar que es rara. Que nunca durante las casi dos hora de duración, nos vamos a sentir cómodos en el paraíso. Que a pesar de la belleza de Alexandra y la gran interpretación de Clooney, la película va por la mitad del camino entre Bambi y Precious, donde nada es tierno, pero tampoco es ese apocalipsis social que pintaba la historia de Lee Daniels. Es una película para los Oscars? Le falta el tono épico que le gusta a los miembros de la Academia,pero también ese tono descarnado que ha hecho figurar a Pulp Fiction o Fargo pero Clooney no se bajará de una nominación y lo más seguro es que Woodley reciba una nominación a mejor actriz de reparto, sería un acto de justicia a su resoplido de frescura que trajo en esta rara pero muy digna The Descendants

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tintín, una vieja historieta renovada por computadores


Tintín junto a Astérix y Obelix fueron una especie de felicidad para muchos jóvenes y niños durante décadas. Los dos, de claro origen de los pueblos francos (Tintin es Belga, Asterix es Francés) fueron las aventuras para muchos de nosotros. Antes de esta proliferación de películas y programas de televisión, estas dos historietas eran los mundos imaginarios que recorrimos tanto en el humorístico imperio Romano de Uderzo y Goscinny (Creadores de Astérix) como el intrigante mundo de mediados de siglo XX de Hergé (el creador de Tintín).

Sin embargo en los esfuerzos de llevarlos al cine y a la televisión, las cosas nos han salido tan bie para los dos. Asterix contra los romanos de 1999 ha sido la más exitosa en taquilla pero destrozada en la crítica. Y Tintín, ni hablar. Se han realizado por lo menos cinco adaptaciones al cine con títulos tan inverosímiles como “Tintín y las Naranjas Azules”. Tanto era que el mismo Hergé decía que odiaba todas las versiones y que cuando comenzaron a comparar a principio de los años 80 a Tintín con el arqueólogo Indiana Jones, afirmó que el único que podía hacerle justicia a las aventuras del intrépido reportero era precisamente Steven Spielberg. El director de Tiburón y ET se tomó en serio el cumplido y 29 años después de comprar los derechos, decidió lanzar la primera película animada por computador de este famoso personaje y viene lanzando desde hace un mes por varios países del mundo “Las Aventuras de Tintin, el secreto del unicornio”. Y la verdad es que le quedó bien.

La película que no se amarra completamente al argumento del libro que le da el título a la película, sino que junta tres libros: el Secreto del Unicornio, el Cangrejo de las Pinzas de Oro y el Tesoro del Rackhman el Rojo. De hecho hace bastantes versiones libres sobre algunas cosas que en los libros son bastante claras como la representación alcoholizada por parte del capitán Haddock sobre la batalla entre su ancestro el almirante Haddoq y el mismísimo Rackham el Rojo. Pero cabe aclarar que es necesaria para poder contar la historia completa y este es uno de los detalles más interesantes de la producción de la película, los personajes aunque no guardan mucha similitud con los retratados en las historietas, lograron captar el alma de cada uno de los personajes y este es el primer mérito de Peter Jackson y Spielberg, hicieron algo nuevo sin robarle la esencia a Tintín.

Hablar de cine como interpretación dramática, historia y ese tipo de cosas es bastante difícil. A pesar que hay una actuación dirigida (Las impresiones del computador fueron tomadas de los actores Jamie Bell -Billy Elliot- y Andy Serkis el mismo que hizo de Gollum en el Señor de los Anillos), son muñecos de computador. La historia no es otra más que lo hecho por Hergé (y peca por ser un poco larga. Al final la aventura se vuelve extenuante para el espectador). Pero la animación es perfecta, en especial porque guarda todos los detalles y en esto hay que darle un mérito a Peter Jackson y su empresa WigNut, que se encargó de todo ese ensamble digital. Las texturas, las tomas, los paisajes, las armas, los carros, los edificios, Paris, la arena del Sahara, todo es como debe ser. Y este es el ánimo para pagar el tiquete, la primera película animada de Spielberg, junto a un gigante de la industria como Jackson. Crear a partir de un personaje que ya se inventó hace años sería una tarea irresponsable, así que hasta ahí puede llegar una crítica. Vale la pena verla, disfrutar, porque efectivamente Spielberg es el único que podía hacerle un homenaje justo a Tintín y se lo hace bien hecho.

Sin embargo, no es el Viaje de Chichiro, Wall-E o las Trillizas de Belleville, no es una obra de arte del cine hecho por ordenador. Es una buena historia de aventuras, con un personaje emblemático. Por ahora parte como favorita como mejor película animada para los Óscars.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Seguimos Creyendo!




No somos un país de victorias. En nuestro almanaque de momentos memorables hay pocos trofeos que mostrar. Somos un pueblo de méritos por nuestro corazón, por creer más allá de las posibilidades, por hacer crecer los garbanzos con poesía, pero pocos títulos, pocos primeros puestos. Muchos empates, muchos “se hizo lo que se pudo”, mucho corazón. Pocas medallas.

Ayer Colombia, de nuevo, esa concepción de país que todavía no completamos y en la que hemos puesto muchas más expectativas que realidades, volvió a desencantarnos. La decepción había comenzado el viernes, de noche, en curramba, el lugar del mundo donde más se ha cocinado esa idea de identidad colombiana. Venezuela, que hace muchos ños era nada, menos que nada, que bateaban los balones de fútbol, vino a Barranquilla y nos empató y lo hizo en esa misma filosofía claroscura pantanosa de la que no salimos: “Perdimos muchas oportunidades” “Si Teo la hubiera metido”, casi, tal vez, podría. Palabras para determinar lo indeterminable son las que nos definen.
Pero la catástrofe no es tragedia cuando todavía sobra la esperanza. Para la mayoría de colombianos que tienen memoria y habitamos ese precioso territorio colmado de agua, la mayor cercanía a la gloria se tuvo con el cinco cero. Por 90 minutos derrumbamos nuestro mito fundacional de las aspiraciones frustradas y podíamos empezar a recorrer el camino de la victoria sin restricciones. Teníamos todo, pero a la vez, ese caldo denso que somos nos dejaba sin nada. Fuimos los mismos de siempre y todo terminó con la muerte, porque así somos en este país, lo que no podemos comprar, convencer, lo enterramos con bala. Y Argentina se convirtió para siempre en los colores de la esperanza. Si volvíamos repetir la hazaña, ya no por cinco goles, sino con uno, abriríamos de nuevo esa puerta que nos dio tantas alegrías, de las cuales muchos no hemos despertado. Somos los drogadictos que no hemos vuelto a tener ese primer “instante” y cada vez que vemos aparecer una camiseta albiceleste, alucinamos con ilusión bastante nefasta que podríamos cambiar nuestro destino de parias que nos tiene reservados en una esquina espléndida y codiciada, pero que no nos ha permitido desatarnos de nuestras propias miserias.

Pues bien, la derrota, la más vieja amistad que ha tenido el deporte colombiano, se hizo presente. En un partido flojo, con los jugadores fundidos, donde los cambios llegaron tarde y equivocados, pero sobre todo, donde Argentina se sintió como en el patio de la casa de cuenta –otra vez- de los que no pudieron acogerse a la voluntad patriótica, sino que como locas desatadas se fueron a corear el nombre del dios Messi frente al hotel, nos ganaron. Por supuesto, los gritos iracundos de los periodistas se hizo sentir, la rabia capitalina por el despojo injusto, esa falta de claridad sobre lo que somos, nos hace tambalear y casi caer: de nuevo estamos al borde del abismo y vamos a comenzar a tomar medidas desesperadas, ya lo decía Arendt: Un hombre en peligro de muerte, se vuelve un loco asesino.

Sin embargo, una de las primeras lecciones que podemos aprender, ahora, en el s.XXI, cuando llevamos 200 años de vida republicana, es que nuestra naturaleza es perder. Que no hay nada de malo en eso, que a pesar de un partido funesto, seguimos creyendo, porque para la realidad de nuestras vidas, el verdadero valor colombiano es la fe, nunca, ni siquiera ahora que entramos con pie derecho en el tercer milenio, hemos sido un estado viable, hemos caminado sobre una riqueza natural pocas veces repetida en el planeta, con una ubicación geográfica envidiable y lo único que hemos decidido hacer es matarnos los unos a los otros. Por supuesto, eso tampoco ha traído ningún vencedor a nuestro ADN y ahí estamos, eligiendo un presidente cada cuatro años y sacando la cédula a los 18. Creer en el país Colombia ha sido la única decisión mesurada e inteligente que hemos tomado en los últimos 200 años, pero debemos hacerlo con la convicción de que somos perdedores, pero que aún así, sigue siendo nuestro país, nuestra selección, que Leonel es el hombre, que Barranquilla ya nos clasificó una vez y esta vez lo va hacer. No nos ilusionemos sobre el factor de la victoria, sino sobre el factor de la creencia, de que si todos creemos va a ser posible que volvamos a un mundial, que si todos apoyamos, y eso incluye a directivos, patrocinadores y jugadores.

Oscar Wilde decía que había que tener mucha valentía para apoyar a los amigos en la victoria. Allí todos se engolosinan. Ahora cuando se pierde es más fácil decir “Seguimos creyendo”, porque al final, nada se pierde. Pues bien, sigo creyendo en Leonel, en la selección, en este país que a pesar de navegar por tantas desventuras y fatalidades, sigue siendo el mejor lugar del mundo para vivir.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Robert Pattinson: "No quiero hacer cosas en las que seguro voy a fallar"




En entrevista con "El Mercurio", el protagonista de "Crepúsculo" , que estrena su cuarta y penúltima película el 17 de noviembre, revela secretos del rodaje y lo que espera para su futuro como actor una vez concluida la saga.

Alejandro Millán, Los Angeles

Pocos actores pueden contar que formaron parte de dos de las sagas más famosas del cine. Pues el inglés Robert Pattinson lo hizo. Acaba de terminar de filmar la última entrega de "Crepúsculo" para el cine, donde se ha hecho famoso por interpretar al atormentado vampiro Edward Cullen, y también estuvo en "Harry Potter y el cáliz de fuego" como el carismático Cedric Diggory.

Gracias a su personaje en "Crepúsculo", el londinense de 25 años se convirtió en el sueño y fascinación de millones de adolescentes en el mundo, las mismas que han hecho de la saga literaria un fenómeno. Edward Cullen es el símbolo del hombre soñado: caballero, protector, noble, profundamente fiel y enamorado de una joven humana, Bella Swan (interpretada por Kristen Stewart, novia de Pattinson en la vida real). En las tres películas anteriores, se explora la relación de estos dos personajes, siempre marcada por la oposición externa y las propias dudas de Edward sobre cómo su condición de vampiro la afecta física y psicológicamente.

Ahora está dedicado a promocionar "Amanecer: parte 1", la primera parte del final de "Crepúsculo" que se estrenará en Chile el próximo 17 de noviembre. En esta entrega, por fin la pareja protagonista, Bella y Edward, se casan, se van de luna de miel y son felices... al menos por 20 minutos. Después de una sucesión de imágenes idílicas a todo color, llega un inesperado evento que supondrá que la vida de Bella y la tranquilidad de Edward se vean afectadas. Las escenas del último tercio del filme son dignas de una película de terror.

Parte de la historia que se relata en la novela "Amanecer" tiene que ver con el embarazo de Bella, cuya hija crece en su vientre a una rapidez sobrenatural y se convierte en demasiado para su frágil cuerpo humano. La escena del parto es, por decir lo menos, incómoda de leer y no apta para gente sensible. "Es peor en el libro, no se preocupen", afirma Pattinson sobre la escabrosa filmación de ese momento, mientras recibe a "El Mercurio" en el Hotel Four Seasons de Beverly Hills. Está vestido informal, de camiseta, gorra de béisbol y zapatillas bien gastadas.

-Al principio, mucha gente no estuvo de acuerdo con que usted interpretara a Edward Cullen, pero se fue ganando a pulso a los fans. ¿Cómo lo logró?
"No lo sé, tal vez tuve suerte. Estaba muy contento cuando me eligieron, pero desconocía que fuera un asunto tan grande con los fans. Entonces, cuando la gente se enteró de que lo iba a hacer, dijeron que cómo era posible y yo quedé en shock. Pero creí en lo que tenía por delante, lo hice y bueno, me terminaron por aceptar".

-¿Cómo ha sido la ya larga experiencia de ser un vampiro enamorado?
"Es divertido. Hacer estas cinco películas es muy interesante, porque ha sido el crecimiento de una relación a través de las distintas entregas y el entorno de personajes. Hacer eso real, creíble, ha sido un desafío".

-La castidad es un tema importante en las películas anteriores, y ahora todo cambia. ¿Cómo se vivieron estas escenas fundamentales?
"La luna de miel es algo que le preocupa a mi personaje desde el principio. Él está esperando durante tres entregas que esto pase, y ahora está preocupado por lo que pueda ocurrirle a Bella. Pero la verdad es que él es feliz, tiene lo que quiere. Es una las partes más fáciles de hacer de la película, pues estoy en un lugar especial con la mujer que amo. A mí, como Robert, me encantó hacerlo, porque Edward siempre ha sido miserable en la serie, por fin tiene lo que quiere y está contento. El sentimiento de Edward y Robert es muy parecido".

-¿Le parece que la escena del parto es muy fuerte?
"Cuando yo leí el libro, me pareció sangriento. Ahí es mucho más extremo que en la película. Recuerdo que cuando filmamos quedé impresionado de que fuera a estar en 'Crepúsculo', porque hay mucha sangre, es realmente intensa. Pensé: 'Esto es una película de horror'. El rodaje duró dos días. Kristen puso sólo la cabeza, el resto era una muñeca. Todo lo rodamos en una toma continua, algo que nunca había pasado en una película de la saga. Y creo que quedó bien".

-Hay una discusión ética en el filme sobre el aborto, algo que sugiere Edward cuando la vida de Bella corre peligro. ¿Cuál es su posición al respecto?
"Desde el punto de vista de la película es un tema interesante, porque Edward es una persona muy tradicional. De hecho, cuando Bella le dice que está embarazada él queda en shock, porque eso no era posible. Edward es bastante malo cuando tiene que decidir este tipo de cosas. 'No estoy listo para un bebé', dice. Para mí, está claro que esa es una decisión que debe tomar la mujer y hay que respetarla".

-¿Cuáles son sus sentimientos ahora que está cerca de terminar con "Crepúsculo"?
"Es excitante todo esto que está pasando con la última parte. Ha sido un largo camino. Cuando comencé con esto, tenía 21 años y ahora tengo 25. Hay una gran diferencia. Espero que estas dos películas sean un buen final para la saga. Ojala que no fuera la última, pero creo que el trabajo se hizo bien".

-¿Cree que haber estado en dos sagas juveniles tan exitosas afectará el futuro de su carrera como actor, quedando encasillado en este tipo de filmes?
"No, creo más bien que soy afortunado. Antes de 'Harry Potter', no tenía otro trabajo. Pero para ser honestos, lo que me abrió todas las puertas ha sido 'Crepúsculo'. A partir de ahí me empezaron a llegar audiciones. Es una locura estar involucrado en tal vez las dos más grandes franquicias desde 'El Señor de los Anillos'. Pero no creo que eso afecte mi carrera; de hecho ya he estado en varias películas independientes".

-Su compañero de elenco, Taylor Lautner, ya escogió un camino claro: la acción. Usted se ha ido por el lado del drama y el romance. ¿Podremos verlo algún día en acción o en comedia?
"Por lo general escojo proyectos en los que la gente me crea lo que estoy haciendo. No me veo escuchando en los tráilers 'Robert Pattinson, un agente secreto de la CIA' (ríe). Nadie me va a creer en esos papeles ni por cinco segundos. No quiero hacer cosas en las que seguro voy a fallar. Tampoco quiero hacer películas románticas por el resto de mi vida, y eso se puede ver en las dos últimas que hice (ver recuadro), que no son románticas para nada. Uno se va marcando su destino como actor y eso es lo que estoy tratando de hacer".

-¿Cómo estuvo el trabajo con el director Bill Condon ("Soñadoras")?

"Bill fue fantástico. Se nos acercó a Kristen, a Taylor y a mí para preguntarnos cómo queríamos que fueran los personajes cuando todavía no se había terminado de escribir el guión, y eso no es algo que hagan los directores. Pero él nos dijo que quería construir la historia con nosotros. Es bastante abierto y muy paciente".

martes, 1 de noviembre de 2011

Un encuentro con el último Crooner... Buble


Michael Bublé nos espera en una habitación del hotel Sunset Marquis en Beverly Hills -decorada con sillones de cuero negros y mesas lujosas-, con una camiseta, bluyines y una gorra de beisbol marca Rip Curl. Nada más. Está agotado y lo hace saber sin el menor asomo de capricho o vanidad: acaba de terminar una extenuante gira que lo llevo a cantar durante cinco meses por varios países del mundo entre ellos México, donde terminó el tour. Pero el trabajo no se agota y menos ahora cuando el próximo 24 de octubre sale a la venta su nuevo disco: “Christmas”, una dedicada selección de canciones sobre una de las mejores épocas del año, la Navidad.
Una dedicada selección donde se puede encontrar pequeñas joyas como “White Christmas” al lado de la bella Shania Twain; invoca al amor con su aporte al disco como compositor con “Cold December” y deja ver una vez más porque razón cada vez que saca un nuevo álbum, se convierte en uno de los reyes de ventas: lleva 35 millones de copias vendidas. Solo con el último, Crazy Love, vendió siete millones.
A pesar del cansancio, no pierde el buen ánimo. En una charla cordial y amena, durante 20 minutos, el último eslabón de los cantantes clásicos le cuenta en exclusiva a El Mercurio su amor por la Navidad, su inspiración, como va con su matrimonio con la argentina Luisana Lopilato y revela detalles de cómo fue cantar en español junto a Thalía. Pero lo que es mejor: confirmó que el próximo año, sí o sí, estará en Chile “Aún no hay fechas, pero seguro estaré”.

Usted es el último crooner, de la misma tradición de Frank Sinatra y Dean Martin, ¿Cómo hacer parte de esa tradición musical en una industria completamente transformada?


“Para mí es bastante extraño, porque he tenido más éxito con las canciones modernas, con las canciones pop que yo escribo. Pero honestamente, siento que he tenido éxito porque puedo conectar con la gente, porque transmito emociones. Y además porque yo escribo dos o tres canciones por álbum y me aseguro que se vuelvan éxitos, pero el resto son covers, que la gente las conoce y por eso compra todo el disco. A los artistas que escriben 10 o 20 canciones originales en su disco se le hace más difícil vender porque sólo dos o tres son hits y el resto de las canciones son desconocidas, con lo cual la gente va a iTunes y se baja el single, no el disco entero. A mí me ha ayudado este modelo, he vendido 35 o 36 millones de copias. Lo bueno también es que como mi repertorio es muy variado, mi audiencia también lo es: tengo gente muy joven, hay viejos, hay muy gays y muy hetero, hay negros… hay de todo en mi público”.

¿Te interesan los sonidos actuales, el pop y la electrónica? ¿Qué opinas de aquellos fenómenos?

“No lo sé… No son lo mío, aunque yo hago algo de pop. Creo que depende de la canción. Algunas canciones son vigentes por años, otras son como la hoja de una máquina de afeitar: las tiras después de usarla un día. Son desechables y las borras a los días de escucharlas. Pero yo amo la música, mucho, la música en sí. Mis ídolos mientras crecía fueron Michael Jackson, AC/DC, Beastie Boys, Doctor Dre, Frank Sinatra, Dean Martin, Elvis Presley… simplemente me gusta la buena música, todo lo bueno”.

En un mismo álbum usted puede combinar algo tan clásico como “Georgia On My Mind” con algo tan movido como “Haven’t Met Yet”. Pasa lo mismo con Christmas, ¿lo hace deliberadamente?

“Sí. Ese es mi estilo, así sueno, eso es lo que hago. Soy muy afortunado por poder moverme de un género a otro, entre álbum y álbum o dentro del mismo, y necesito cantar “Georgia On My Mind” pero también quiero hacer algo movido como son las canciones de pop. Eso me permite diversificar mi audiencia. Cuando yo empecé mi público eran señores mayores y blancos, ahora la mayoría de mi público son universitarios, gays y heteros, afro-descendientes, los viejos de antes y otros realmente jóvenes, a los que el pop me permite llegar. Me encanta. Por dos horas, me encanta que la gente esté de fiesta, que baile, que cante, que la gente por dos horas me escuche y se olvide de sus problemas. Es genial y me siento afortunado por eso”.

Se une a la larga lista de artistas que cantan para Navidad, como Bing Crosby, Frank Sinatra, Plácido Domingo, Mariah Carey, ¿Por qué? ¿Qué tanto le gusta la Navidad?

“Mi familia hizo esa época muy especial para nosotros. Es una época especial del año, donde la gente es un poco más amable entre ellos durante, hay esperanzas y buenas intenciones. Es una época bastante especial, mira si no toda la celebración, más allá de la connotación religiosa que es importante para algunos. Es también una oportunidad para que la gente se reúna con la gente que le importa, se encuentre con amigos que hace rato no ve, comparta una celebración con la gente que ama y regale más de lo que recibe. Son muchas cosas buenas que tiene la Navidad. Soy un tipo bastante sentimental y algún día, cuando tenga hijos, quiero darles eso tan especial que mis padres me dieron a mí para esta época. La Navidad pasada en mi casa éramos 50 personas, con la familia de mi esposa que vino desde Argentina, tuvimos una hermosa cena, donde hubo pavo, pasta, empanadas, asado… un momento realmente bello para mí, porque realmente amo la Navidad. Y por eso, para mí, esta Navidad va a ser un honor poder ser la música de ese momento en millones de hogares”.

Con las Puppini Sisters le quiso, además del estilo coral, incluir algo vintage, vieja escuela, que sonaran como los villancicos de antaño

“Absolutamente. Este es mi tributo a Bing Crosby y sus álbumes de Navidad, que fueron clave en mi vida. Él fue quien me introdujo al jazz, pienso que él fue quien inventó la música pop, aunque hoy no se puede considerar pop lo que él cantaba. Realmente quise hacer un tributo con este disco. Mi madre sólo ponía los discos de Crosby durante la Navidad, así que es genial hacer un disco así, como lo hacía él. Además, la forma como grabé este disco es algo que no es común desde hace 30 años: tenía noventa personas tocando al mismo tiempo y yo me paraba en la mitad de ellos y cantaba. Eso ya no se hace más porque ahora todo es con mezclas, con herramientas de profesionales que ponen en un computador. Lo queríamos hacer como en la vieja escuela, con esa vibra tan distinta”.

Comparte una legendaria canción con Shania Twain, “White Christmas”, ¿Cómo le fue con ella?

“Ella es genial, es una buena amiga y una mujer fuerte. Fue realmente especial trabajar con ella y yo escogí esa canción porque me parecía que quedaba perfecto cantarla con ella, que éramos el mejor dúo. El concepto es todo mío y, de hecho, yo hice los arreglos para esa canción”.

‘Cold December’ es su aporte a este álbum ¿Es un mal recuerdo de alguna navidad?
“Es una canción de amor. Es como decir ‘hay tantas cosas materiales en la Navidad, que Santa Claus está llegando y todo, pero lo único que yo quiero es que tú me quieras y estés conmigo’. Eso es lo que quise decir ahí: tú eres mi amor y tú haces haces mi Navidad”.

En esta Navidad, ¿Su casa se parecerá un poco a la canción ‘It`s Beginning to look a lot a Christmas’, con dulces y luces por todas partes?

“Así será: tengo seis árboles de Navidad en casa. Tengo todo un arsenal de decoradores que vienen a poner el muérdago y las luces por todos lados. Es que hay muchos niños en la familia, tengo a mis hermanas con mis sobrinos pequeños, es lindo para los chicos y es bueno para nosotros que todo esté bastante decorado”.

¿Y también se disfrazará de Papa Noel?
“No, en absoluto. No habrá Papá Noel “ (se ríe).

¿Cómo eligió a sus compañeros en este disco, además de Twain y Pupinni Sisters?

“Está Naturally 7, gente con la que toco habitualmente y tengo una canción con ellos que es un bonus track. Y está por supuesto, Thalía, con “Feliz Navidad”. Amo a Thalía, la conozco desde hace algunos años por su esposo Tommy Motola, soy gran fan y mi esposa también es fan. Quería hacerle un regalo a mi esposa y a la cultura de la que ahora hago parte. Es muy importante para mí cantar en español, intentarlo al menos… ya sabes, amo a mi esposa”.

Bueno, ¿y cómo es cantar en español?

(Habla en español) “Es muy difícil, muy difícil, ahora estoy estudiando mucho, para hablar con ella y con su familia, pero es muy, muy difícil. Yo sé muchas palabras, pero mi español es… mierda, really. De hecho, cuando estaba en el concierto de México dije ‘Buenas Noches para todos, mi nombre es Miguel Burbuja… ¿Cuántos de ustedes saben hablar inglés’ y muy poca gente levanto la mano. Se quedaron callados y dije para mí: ‘La puta madre…’ (risas)”.

Entonces, ¿en un futuro podemos esperar un álbum completo en español, a lo Nat King Cole?
“No, no podría y además mi familia me mataría, me diría “¿y porque no cantaste en italiano?”. La mitad de mi familia es italiana, yo soy ciudadano italiano y seguramente mi abuelo me diría “Michael, necesitaría que cantes en italiano también”. Así que no podría hacerlo. Pero amé cantar en español, el dúo que hice con Thalía, lo que hice antes en el homenaje a Lucho Gatica (interpretó “Quizás”), lo que hice para Chile junto a Juanes, Miguel Bosé y Laura Paussini en (canta) “Gracias a la Vida… que me ha dado tanto”. Es genial esa canción, me encanta”.

Hablando de cantar en español, ¿le canta a su esposa, mientras van por la calle o mientras desayunan…?

“No (ríe). No lo hago, ya ves, ella es una gran actriz pero no actúa en la casa todo el día. Lo que sí hago es que, si estoy componiendo una canción, le pregunto su opinión o se la doy para que la escuche”.

En Chile hay muchas fan pages, grupos en Facebook pidiendo una sola cosa: Que usted vaya a cantar ya sea a Santiago u otro lugar, como Viña del Mar ¿Nos puede dar una fecha exacta de un concierto en Chile?

“Voy a ir. Voy a ir seguro. El próximo año voy a estar en Chile. No sé la fecha, pero te puedo asegurar que voy a estar en Chile. El año entrante haré una gira por Latinoamérica, Argentina, no sé si Brasil todavía, pero es seguro que Chile sí. Muchos promotores me dicen que podría hacer mucho dinero tocando en otra parte pero no soy así, es mi vida. Es muy importante para mí cantar para ellos, para la gente que me escucha en Chile. ¿Honestamente? Lo hago también por mi esposa, porque es importante mostrar respeto por la región de donde es ella, por su idioma. De hecho, Humberto Gatica (su productor en “Call me Irresponsible” y es chileno) me mataría si no voy a Chile. A cada rato me dice ‘Miguelito tienes que ir, es uno de los lugares más bellos del planeta”. Así que iré”.

¿Y le gustaría decirle algo a los fanáticos en Chile?

(Habla en español) “Nada, decirles que gracias por todo. La gente es demasiado buena conmigo. No puedo esperar a estar con ellos… ¡y Feliz Navidad!!”

¿Quedó contento con los resultados y la gira de su último álbum “Crazy Love”?

“Si, quedé muy contento y estoy orgulloso del disco. Pero no miró mucho hacia atrás, ahora estoy concentrado en este nuevo álbum. Pero te soy honesto, sino vendo cuatro millones de copias o más con “Christmas”, voy a estar muy decepcionado. Y tengo diez semanas para hacerlo. La gente va a pensar que estoy loco. Los productores me dijeron que venderíamos tres millones con Crazy, yo dije que vendíamos seis y vendimos siete. Yo le pongo mucho empeño a mi trabajo y necesito hacerlo así”.